Fue aquel día que llegaste y lo entendí todo, le pusiste tu rostro a lo que en mi era tuyo, le diste manos a mi alma para que te hiciera oro.
Entraste en mi, caminaste en mis sueños, volaste en mis ojos, llenaste el recipiente de mi ser, y mi alma volvió a nacer.
Musa dueña de lo que sus ojos ven y de lo que hasta no ven, tu mirar es tu secreto, poesía y amuleto.
Sabes dosificar tu belleza, me das pero completo no me dejas, eres antídoto, droga, bello vicio que inunda y ahoga.
Vienes de noche, de día, de insomnio, de incógnito al ser el recuerdo de todo, mi bella mujer, hiciste tu belleza mi deber.
Creas arte al posarte en el silencio de mi alma, no permites titubeos al pintar las letras de tu labios, besos, poemas literarios.
Yo te llamo en mi sueños y tu indagas mis deseos, los conviertes en tus besos, en piel de amor, en dibujos, letras a tu favor.
Eres mas que pensar en belleza, lo tuyo es viento, aroma de hermosura al vapor, sensación, lluvia de amor.
En mi siempre tendrás un hogar, una primavera de ti, una comunicación con tu belleza, una mirada que te hará grandeza.
Quien este a tu lado sentirá la verdad del sentir, creerá en la magia del vivir, en un bello contigo infinito existir.
Podría sentirte toda mi vida, porque te siento suave, fuerte, tan inmensa que me haces parecer inmune a la muerte.
Podría llenar todo de ti, deidad en mi alma, comienzo sin fin, mi gran y bella inspiración, en mi vida la perfecta fuente de creación.

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